Ante el incremento en el precio de los combustibles, transportistas del Estado de México se pronunciaron por aumentar la tarifa en el servicio público, debido a que desde 2020 no hace ajuste al pasaje mínimo, cuyo costo se ubica en 12 pesos.
Aunque no existe una solicitud formal ante las autoridades para subir la tarifa, el delegado de la Cámara del Autotransporte de Pasaje y Turismo del Estado de México, Odilón López Nava, afirmó que los transportistas demandan un incremento como alternativa para mitigar los efectos de las problemáticas que enfrentan.
De manera formal tampoco existe un monto específico sobre la demanda de ajuste, pero entre los transportistas, dueños y choferes de unidades, existe la propuesta de que cuando menos sean dos pesos de ajuste; es decir, un incremento del 16.6% si se consideran los 12 pesos de pasaje mínimo actual.
En el marco de la primera Reunión Regional Interinstitucional de Prevención al Asalto del Autotransporte de Pasaje y de Turismo de 2025, celebrada en la capital el estado, el dirigente del sector manifestó que la falta de un ajusta a las tarifas del transporte pública ha impactado de manera negativa a las finanzas del gremio.
Dijo que el encarecimiento de los combustibles, aunado a la proliferación de transporte pirata, siendo los mototaxis y taxis que operan sin cumplir la normatividad, tienen a los transportistas en medio de la sobrevivencia.
También se refirió a la competencia desleal que representan las unidades que funcionan a través de plataformas digitales como Uber y Didi. Mencionó que todos estos elementos están impactando a los transportistas, sin que las autoridades del estado manifiesten sensibilidad para apoyar al gremio.
Odilón López Nava reconoció, sin embargo, que la demanda del sector sólo está entre ellos. “No tenemos registrada la solicitud de un aumento de la tarifa”, dijo tras celebrar la mencionada reunión.
Los transportistas están explorando la vía para que las autoridades tengan conocimiento de esta petición y no sólo se haga oficial, sino que tenga la viabilidad de ser tomada en cuenta y el gremio logre un ajuste en el pasaje.
Hizo marcados señalamientos sobre el incremento en el número de vehículos irregulares que ofrecen el servicio sin que tengan que pagar impuestos, ni garanticen la seguridad de los usuarios.
El delegado explicó que uno de los principales problemas señalados por los transportistas es la proliferación del transporte irregular. Advirtió que la cámara de transporte que encabeza ha detectado bases de taxis colectivos ilegales en la capital del estado y zonas adyacentes, principalmente en los alrededores de las estaciones del Tren El Insurgente.
“El desorden trae como consecuencia la afectación económica de los ingresos de las empresas transportistas porque no hay condiciones ni garantías de protección del transporte colectivo en la región”, dijo.
Detalló que los incrementos en el precio de los combustibles están pegando demasiado, pues hay unidades que funcionan con diésel, el cual desde principios de año subió a 7.09 pesos sólo en el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) por litro, situando el litro a 25.62 al público en general.
El dirigente del sector apuntó que ciertamente integrantes de la cámara de transporte han estado expresando inquietud en este tema. “Nos piden como cámara (del transporte) apoyo para su petición de aumento de tarifa en el transporte público”.
Aun cuando los transportistas solicitan aumentar las tarifas del pasaje mínimo, ninguno de los dirigentes ha expresado algún monto de ajuste, pero entre los propios transportistas existe la versión de que la demanda es de aumentar dos pesos, con lo que el pasaje mínimo estaría pasando a 14 pesos.
Los parámetros de alza en el transporte público concesionado en el Estado de México han sido de dos pesos en los últimos seis años. En julio de 2017, dos meses antes de dejar el cargo, el entonces gobernador mexiquense, Eruviel Ávila Villegas, aprobó un incremento al pasaje mínimo en ese rango, es decir, dos pesos, los cuales en aquel año representaron un ajuste de 25%, pues la tarifa se ubicaba en 8 pesos, y pasó a 10.
Odilón López Nava, delegado de la Cámara del Autotransporte de Pasaje y Turismo del Estado de México.
El desorden trae como consecuencia la afectación económica de los ingresos de las empresas transportistas porque no hay condiciones ni garantías de protección del transporte colectivo en la región.
Para avalar el aumento, las autoridades indicaron que uno de los compromisos adquiridos por los transportistas había sido el de instalar cámaras de videovigilancia para evitar la comisión de delitos al interior de las unidades. Hecho que resultó como “un llamado a misa”.
Posteriormente, dos años después, al final del primer tercio del actual gobierno estatal, ya con Alfredo del Mazo Maza al frente, los transportistas demandaron un nuevo incremento en el sector.
La administración estatal cedió y autorizó un nuevo tarifazo, mismo que volvió a ser de dos pesos, pasando de 10 a 12, equivalente a un 20% de ajuste. Fue en diciembre de 2019 cuando el entonces titular de la Secretaría de Movilidad, Raymundo Martínez Carbajal, a la postre malogrado presidente municipal de Toluca, hizo oficial el incremento.
El compromiso nuevamente fue el mismo; es decir, el de adquirir cámaras de videovigilancia para combatir la ola de asaltos en las unidades del servicio público, con el agregado de que se capacitaría a los operadores de combis, micros y camiones, además de la renovación de unidades viejas que habían cumplido 10 años rodando, periodo establecido como vida útil de los vehículos.
En ese entonces el gobierno del estado justificó el aumento, asegurando que ayudaría a las empresas de transporte público a continuar el proceso de regularización, renovación de unidades, colocación de cámaras de videovigilancia, botones de pánico y GPS, así como a implementar nuevas medidas para tener un servicio de mejor calidad, algo que los ciudadanos reclaman como promesas incumplidas.










